
Se acabaron las reuniones y los cursos de verano... y después de la suerte de acompañar a unos grandes amigos en su boda... me encuentro descansando unos días con los mios... y ayudándoles en lo posible...
Ya voy contando la cuenta atrás... la Boda fue una gran despedida, ya que estuvimos todos juntos para poder despedirnos en condiciones, a los novios no los veré... estuvimos bailando hasta las tantas y gozando del amor cristiano que realmente han manifestado y manifiestan. De viaje de novios se van a una de nuestras casas de misión para ayudar durante un mes... increíble ¿no?
¿y mis ánimos? pues bueno, ahí ando, ha ratos, con pena y con esperanza, con tristeza e ilusión, con miedos y rechazos, con confianza en Dios, hoy más que nunca me siento en manso de Dios y pongo sobre él todo... ¿qué más puedo hacer?
Por lo demás bien... sigo sin entender mucho, pero la fuerza de cuanta gente me ha demostrado su cariño, y han confiando en mi, es lo que me lanza a acoger este nuevo envio y en poner toda la fuerza en recuperarme y luchar por mi vocación... Dios ya está allí esperándome, y ayudando a despedirme aquí...
Por lo pronto entre tantos sentimientos... me quedo en mis vacaciones... en mi descanso, en intentar ser paz para los mios... cauce paz al menos.